Así, desde las danzas con
influencias autóctonas hasta los orígenes celtas y romanos, pasando por las
resultantes de la asimilación de la cultura francesa de las cortes
renacentistas, podemos encontrar de todo un poco en el folclore nacional.
Esta diversidad da un color específico a un espectáculo que cubre, como si
de un muestrario se tratase, un poco de las distintas regiones, permitiendo
ver la diversidad de trajes y bailes, y oír los ritmos de un Portugal
profundo que todavía hoy vive sus tradiciones.
De la riqueza de los trajes del
Minho y sus danzas alegres, a las influencias cortesanas de las danzas
extremeñas, la simplicidad del ritmo y colorido de las gentes de Nazaré,
pasando por la espectacularidad de las danzas de los pauliteiros de
Miranda, o la masculinidad y destreza del fandango rebatejano, todo está
presentado en una secuencia que traza el espíritu rural portugués. |